ENSAYO SOBRE LAS FRONTERAS. DIONISIO CAÑAS
Me levanto al amanecer y veo una llanura inmensa y viñedos interminables recién podados. A lo lejos una línea ondulada de azul grisáceo, ¿será esa la frontera, el lugar donde termina La Mancha y empieza Andalucía? No lo sé con certeza, pero tampoco importa demasiado. Lo que sí sé es que hoy la única frontera soy yo, mis recuerdos, mis sueños y esa línea donde se juntan el cielo con la tierra que es hasta donde llega la mirada. La frontera final no es la muerte, sino los límites que nos imponen el poder y la sociedad en la que vivimos. Es inverno, está nublado, ha llovido toda la noche y los caminos de tierra están encharcados. Echo leña al fuego en el interior de mi refugio de piedra seca. Me preparo para empezar a escribir sobre “las fronteras”, me tomo un té y me como un plátano, ese es mi desayuno. Mis dos perras duermen acurrucadas, pegadas la una a la otra, dándose un poco de calor, esperando que la lluvia cese y el que sol salga. Anoche leí un estupendo libro de Jaime Manri...